Jorge Varela, embajador de Santillana, psicólogo y doctor en filosofía, distingue entre las herramientas y el uso que se haga de ellas. El desafío es potenciar las fortalezas y disminuir los riesgos, dice.

La integración de las tecnologías digitales en el entorno educativo presenta retos y desafíos. Jorge Varela, embajador de Santillana Chile, psicólogo y doctor en filosofía, plantea que la tecnología entrega muchas posibilidades de acceso y conectividad en el contexto del proceso de aprendizaje, pero la sobreexposición a ella puede llevar al aislamiento y a problemas de salud mental si no se gestiona adecuadamente.

Por eso, hay que diferenciar entre la herramienta y el uso que se le puede dar, dice. “El peligro está cuando se le da un mal uso y se convierte en una herramienta para generar daño, como por ejemplo con el ciberacoso. Pero no hay que pensar que toda la tecnología se asocia a algo negativo. Al contrario, las tecnologías hoy día pueden ser una herramienta de aprendizaje, de colaboración, de innovación, de creatividad”, aclara.

Estas posibilidades representan un desafío no solo para la docencia y para el colegio, sino que también para la familia. “El desafío está, creo yo, en enseñar a convivir”, dice, agregando que tanto familias como colegios deben modelar un buen uso de las herramientas y posibilidades que otorga la tecnología.

Formar a los educadores
Sobre la labor pedagógica, Varela cree que el profesorado debe contar con mayores herramientas. “Es muy importante que nuestros docentes reciban algún tipo de entrenamiento o apoyo, ya sea para que entiendan lo que son los aparatos, cómo funcionan, qué riesgos existen”, recalca. Si bien lo ideal es que padres y familiares sean los primeros en enseñar sobre los riesgos que existen, al saber el profesor podrá reforzar, especialmente a los más pequeños, qué resguardos deben adoptar para cuidarse de extraños que buscan engañarlos, práctica conocida como grooming.


Respecto al aislamiento o carencias de habilidades comunicativas que puede generar la tecnología, Varela dice que para afirmarlo falta identificar más mecanismos a la base. Y ejemplifica: “Si tú me dices un chico está 20 horas jugando un videojuego, efectivamente eso es un problema y no es precisamente el videojuego, la discusión es que está 20 horas jugando”.

Por eso, cree que lo mejor es que los colegios implementen programas equilibrados que
incluyan tanto actividades digitales como presenciales, fomentando un uso saludable y
responsable de esta, concluye.

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