En esta columna publicada en distintos medios de comunicación, la Coordinadora del área Lenguaje Santillana Chile, Natasha Molina, resalta la importancia del fomento a la lectura para el aprendizaje, en un contexto en el que los resultados de pruebas como Simce dan cuenta de una baja comprensión lectora entre los estudiantes.

A comienzos del año escolar, la Agencia de Calidad de la Educación entregó los resultados preliminares del Simce 2023, los que si bien nos hablan de una recuperación de los índices pre pandemia, también nos muestran una preocupación: El nivel insuficiente de lectura entre los estudiantes de cuarto básico. Si bien es cierto que las cifras fluctúan, la tendencia general nos muestra que, en 2018, el 29% de los estudiantes se encontraba en este nivel, cifra que lamentablemente aumentó a un 32% en 2022, en plena pandemia, para el 2023 se registró una ligera disminución, volviendo al 29%; pero no podemos ignorar que estos números continúan siendo complejos.

Es importante destacar que, si bien con la generación de cuarto básico del 2023 se regresó a los mismos niveles que existían antes de la pandemia, en 2018 las cifras ya eran deficientes. Esto evidencia una pérdida de la tendencia de mejora que se registraba en 2015. Es decir, el problema de la baja comprensión lectora no es nuevo, pero sí es persistente y requiere una atención urgente.

La lectura es clave en el aprendizaje y el desarrollo cognitivo de los estudiantes. Sin una sólida comprensión lectora, se ven comprometidos no solo los resultados académicos, sino también la capacidad de los individuos para desenvolverse en la sociedad y acceder a oportunidades laborales. Por lo tanto, entender y buscar soluciones a esta problemática debe ser una prioridad que debemos abordar tanto desde el Estado como desde las diversas aristas en las que nos desenvolvemos los actores sociales del ámbito educativo. 

Mejorar los índices de lectura va más allá de las fluctuaciones que nos pueda demostrar el Simce, implica un compromiso para el que es necesario un enfoque integral que incluya políticas educativas que promuevan la formación docente, el fortalecimiento de las bibliotecas escolares, el acceso equitativo a recursos tecnológicos y la promoción de la lectura desde edades tempranas. También, es fundamental el compromiso de la familia y la comunidad en el fomento de hábitos de lectura en el hogar.

Desde Santillana Chile, hemos impulsado iniciativas que buscan mejorar los niveles y comprensión lectora de los estudiantes a través de soluciones como Loqueleo, que presenta una forma de disfrutar la lectura adaptándose a un formato que permite mayor accesibilidad, disponibilidad e interacción. O Lectópolis, un programa que cuenta con un modelo didáctico que promueve la posibilidad de seguimiento continuo de logros y dificultades presentadas por los estudiantes a lo largo de todos los niveles educativos.

A esto se suman iniciativas como por ejemplo los Cuenta Cuentos, actividad que, durante el mes de abril pasado, desarrollamos en más de 50 colegios públicos y privados en diversas regiones del país.

Si bien, entendemos que cada aporte es bienvenido, quienes trabajamos en educación también sabemos que falta mucho por hacer y que actuar de manera decidida y coordinada entre los actores públicos y privados, es la forma de revertir esta tendencia y asegurar que cada niño y niña en Chile tenga la oportunidad de desarrollar todo su potencial a través de la lectura y el aprendizaje.


Por Natasha Molina Muñoz, Coordinadora área Lenguaje Santillana Chile

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